Desde la inmensa metrópolis citadina, jungla de asfalto que majestuosa se extiende en el valle de una cordillera, se presenta la historia de Sir lobo, un humilde trabajador del sector alimenticio, que por labor tiene, hacer control de calidad a los alimentos que van a consumir los habitantes de este valle inundado por un inmenso lago.
La vida en esta jungla de edificios
gigantes hechos de concreto en forma de hormigueros y llenos de elementos bípedos (que
para efectos de esta narración serán llamados, así, “Bípedos”) se desarrolla de manera tranquila,
sin contratiempos, todos los bípedos haciendo lo que por tarea les corresponde,
viviendo su vida según el libreto que su realidad le sugiere, todos los habitantes
de este valle inundado de aguas plateadas y grises “como plomo” tan solo viven…
A diferencia de los habitantes de
los hormigueros, audaces seres comparten el habitad de este enorme lago gris,
animales silvestres, pero no silvestristas, ni tampoco familiares del gato de
la Warner, digo silvestres, pues su mundo
fantástico inmerso en la jungla de
asfalto, les ha dado habilidades que los hacen mágicos seres llenos vitalidad,
de experiencias, de anécdotas y de historias curiosas.
Apropósito de una de
esas historias curiosas, nuestro personaje Sir Lobo, nos ha compartido una crónica que aunque lejos de ser posible, fue buena mientras duro.
Esta historia se publica a
petición de sir Lobo quien en una entrevista que tuvimos en una de las
terrazas de este valle y con la compañía de un exquisito café, me manifestó
querer contar...
El, a pesar de ser un trabajador entregado a su causa
alimenticia, quiere que todos sepan que no es tan feroz como dicen, y que
dentro de ese traje peludo y dientes afilados, habita un ser dulce y cariñoso…
La historia, respetando sus
líneas y ceñido a lo que dijo Lobo… en su voz así.
Toda mi vida la he pasado
preparándome arduamente para ser el mejor en lo que hago, desde chico mi padre
me decía que si quería ser el mejor, debía entrenar bastante, agudizar mis
sentidos, mantener siempre la mirada fija en lo que nos interesa, la presa
siempre bajo el control total de nuestros sentidos, (cuando digo presa, me
refiero, claro, a lo que soñamos, deseamos, queremos…) iba a la escuela como
todos los demás, y compartía la silla con mi buen amigo el coyote de quien
decían que era mi primo, pero nunca encontré vínculos familiares con él y
cuando le preguntaba a mi padre siempre me contestaba que estaba cansado, que
mejor le alcanzara el periódico, que quería leer “las noticias” … mi padre no
supo pero yo siempre me di cuenta que el no leía las noticias, que solo lo hacía porque el conjunto de letras y de
imágenes ocasionaba un efecto somnoliento en él y lo conducía a un relajante
sueño, mi padre el viejo lobo no sabía leer; pues cuando mi abuelo lo llevaba a
la escuela este solo esperaba el momento perfecto para escapar de allí y hacer
de las suyas con los cerditos y las ovejas de la granja contigua a la
escuela. Además siempre me evadió el
tema para que mi madre no le armara zafarrancho.
La vida en la escuela fue muy
particular, por ejemplo, mi profesora la señorita novilla, una joven y jugosa… perdón; una joven y dulce vaca que siempre
iba con traje sastre banco con adornos negros, nos decía con amor que estudiar
era lo mejor, así nos educó con amor…
De mis compañeros de clase, solo les
puedo contar que en ocasiones evitaban jugar con migo porque les mordía la
cola, o le rasgaba la espalda, pero ellos no entendían que eso solo eran
desafortunadas coincidencias, producto claro, de la emoción del juego.
La vida
en la en la escuela en verdad era muy divertida.
Lo
mejor de la escuela era la
hora de salida, pues aprovechábamos con mis compañeros de manada… para
mirar a
los grupos de amigos que salían, montaban sus embarcaciones y remaban
juntos con rumbo a los islotes que los hormigueros gigantes
creaban en sus terrazas, entre tanto nosotros arrojábamos piedras al
lago, y
recogíamos estrellas que caían del cielo
y al ponerlas en nuestra mano apuntado hacia el oriente soñábamos con
subir a la cima dela montaña que tiene una casa blanca con una cruz en su techo y
desde
allí hacer un camino de estrellas para llegar al cielo.
Así éramos
nosotros soñadores
rapaces acechando las estrellas para saciar nuestra hambre de sueños
romanticones y de vidas llenas de amores furtivos.
__ Luego de escuchar a sir lobo detenidamente
y notar que sus palabras eran bastantes sinceras, le pregunte, ¿Entonces si
usted y sus amigos eran tan “sanos” y mansos habitantes de la jungla de asfalto,
de cuando acá se convirtieron en feroces protagonistas de cuentos y con fama de
ser los malos de las historias?
__ claro, que buena pregunta – contestó
-- todo esto de feroz y malo, no es más
que el producto de una serie de hechos desafortunados que se presentaron
durante el cierre de nuestro último año
escolar.
…Todo
comenzó una tarde de jueves
que mi abuela cumplía años, y yo, haciendo alarde de mis dotes
culinarias que
ya me perfilaban como un futuro experto en el control de calidad para
los
alimentos, decidí hacerle un exquisito pastel de orejas de conejo,
piernas de
paloma y rabos de cerdo, que a pesar de lo que muchos creen son los
nombres de
unas especias y hongos que se producen en esta jungla de asfalto, es
decir esta
era un torta 100% “vegetariana” , luego de haber reunido los
ingredientes y dar
inicio a la elaboración de la torta note que le faltaba algo de
dulces
frutas para que le dieran un toque más especial a la torta, decidí
entonces salir a conseguir frutas, pero no me percaté de que en la
tarde-noche de
esta jungla de asfalto el frío del lago hacia bajar una densa nube de
niebla
que para mi pequeño hocico generaba una alergia terrible y me producía
muchas
ganas de estornudar.
Efectivamente al salir en mi bote
a buscar dichas frutas de inmediato empecé a estornudar, pero como mi objetivo
era el pastel de mi abuela no le puse cuidado a esa alergia y seguí…
…como les decía este era mi último año en la
escuela y como todos sabemos ese año es el mejor de todos pues uno siempre
busca dejar huella en todo lo que hace y más aún, es el año en el que el amor tiene un papel
fundamental en tu vida, y yo no iba a ser la excepción…
Si… me enamore perdidamente de
una joven coyote que se encontraba en un curso menor al mío, y para completar yo era la medida
perfecta a los caprichos de esta dulce chica, pero ese amor que tan bueno
pintan, trae consigo negros sortilegios que hieren corazones dulces como el mío,
Tal fue el amor que sentía por ella que me convertí en su mucamo, vivía en función
de ella… …y esa noche cuando salí por
la fruta, la encontré sentada al borde
del mulle jugando con su cabello negro y rizado, contemplando un grupo de animales
que retornaban a casa luego de la
premier de la película que se estrenaba ese día, que si no estoy mal era “Verde
nieves y los seis bipeditos”.
La aborde con sutileza y le susurre al
oído un fragmento de una poesía que aprendí de un amigo de apellido Salinas que
estudiaba con migo en el colegio “La forma de
querer tú
es dejarme que te quiera yo. Y el sí con que te me rindes es el silencio.” …Se las comparto para que si quieren la dediquen…
es dejarme que te quiera yo. Y el sí con que te me rindes es el silencio.” …Se las comparto para que si quieren la dediquen…
“La forma de querer tú
es dejarme que te quiera yo.
El sí con que te me rindes
es el silencio.
es dejarme que te quiera yo.
El sí con que te me rindes
es el silencio.
Tus
besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: Jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Al escuchar esto ella sonrió y de
sopetón volteo y me dio tremendo beso, me pregunto que para donde iba y le conté
que estaba haciendo un pastel para mi abuela, ella muy acomedida se ofreció de inmediato
a ayudarme a buscar los ingredientes faltantes, pero que antes tenía que ayudarle
con la tarea de español que tenía para el día siguiente, pensé que si era de
español sería fácil entonces sin titubear dije que si, cuando llegamos a su
casa y me dio el cuaderno, me di cuenta que había que hacer un ensayo sobre la
idea principal del libro Metamorfosis de un tal Kafka y ella ni siquiera se había tomado
la molestia de leerlo como para que me sintetizara la idea del libro, pues no tuve
más remedio que ponerme juicioso a leer y empezar con el ensayo; mientras lo hacía,
ella me conseguía las frutas que necesitaba,
pero empecé a inquietarme cuando termine el ensayo y mi amada no retorno a
casa, Salí preocupado a buscarla y oh sorpresa la encontré jugando baraja con sus
amigas dichosa y feliz… …huy yo sentí que mi instinto salvaje se me subió
a la cabeza y en instantes la exterminaba de un solo tajo con mis afiladas
garras y lo que más me enfureció fue que de mis frutas nada de nada, entonces
tome valor y me abalance sobre ella y cuando la tuve entre mis brazos, y mirándola
fijamente a los ojos, tan solo le dije que la amaba y ella me dio las gracias
por la tarea.
Si, la amaba mucho y esos dulces ojos y rojos
labios dominaban mi ser…
Allí la deje jugando y continúe
con la búsqueda de las frutas para el
pastel de mi abuela, entonces caminando por los alrededores de un hormiguero de
concreto encontré a unos cerditos que se dirigían a su casa en sus botes, pensé
rápidamente que ellos quizá me podrían ayudar a conseguir los ingredientes que
faltaban, me apresure a alcanzarlos y tome una lancha con motor fuera de borda
que encontré en la orilla, ya que ellos iban bastante lejos los alcance solo
hasta cuando llegaron a su casa me acerque a la casa de uno de ellos golpee
sutilmente pero la paja en la que estaba hecha despertó mi alergia y me hizo
lanzar tremendo estornudo que termino por derrumbar la casa, y de pronto allí se
encontraba el cerdito, muerto... al haberle caído la casa enzima.
Si algo aprendí de mi padre y mi
madre es que la comida no se desperdicia y al ver al cerdito muerto no podía desperdiciarlo,
entonces me lo comí.
Pero continuaba sin encontrar los
ingredientes faltantes, entonces camine hasta la casa del otro cerdito a
preguntarle si tenía frutas pero cuando golpee sutilmente en su casa la alergia
me vino de nuevo y no alcance a preguntar nada cuando lance tremendo estornudo y
pues la casa también se cayó, y allí estaba el cerdito muerto y como la comida
no se desperdicia… cene otra vez.
Yo no podía creer mi mala suerte
entonces decidí terminar el pastel de la abuela sin frutas, retorne de nuevo a
casa decidido a terminar rápidamente el pastel y llevarlo a casa de la abuela; cuando llegue al muelle vi a mi amada que corría
tras unas ovejas que salieron a jugar congelados y la habían invitado a jugar,
emocionado pedí que me dejaran jugar pero me dijeron que tenía que empezar cogiendo,
sin más ni más dije que sí y empecé a
correr para congelarlos a todos la primera que cogí fue por supuesto a mi amada
que era la que más corría, luego me concentre en las ovejas y estaba en ese
proceso cuando note que cada vez que lanzaba mi garra para congelarlas las ovejas
terminaban en el suelo heridas de gravedad, así que decidí que ala ultima solo
la abrazaría para detener su carrera y así lo hice; pero cuando la tenía en mis
brazos apareció un cerdito enfurecido arrojándome palos, piedras y gritándome asesino¡¡¡
yo no entendía que pasaba pensé que no sabía
que estábamos jugando a los congelados, quise explicarle el carácter del juego,
pero este enceguecido por la ira empezó a tratarme mal y a insultar a mis
parientes...
... y eso si no lo podía permitir así que infle mi pecho y empecé a responder
todos sus insultos y lo perseguí por los alrededores del muelle hasta que se ocultó
en una casa… yo le dije que saliera que solo quería hablar con el para qué aclaráramos
la situación pero él se reusó y tan solo me dijo que fuera y le llevara la torta a mi pinche abuela moribunda
y eso si me termino sacando de quicio y empecé a golpear las puertas y las
ventanas para poder entrar y enseñarle a ese cerdo a respetar pero no lo logre así
que llame a mis primos y mi novia
quienes determinados a derrumbar la casa acudieron en mi ayuda.
No contaba con que tal algarabía
sería notada por los bípedos que habitaban los hormigueros quienes llegaros al
sitio y al vernos golpear e intentar entrar a la casa por la fuerza y escuchar
solo la versión del cerdo, dijeron que éramos una pandilla llamada la jauría feroz
y que yo era el líder, por ello nos encarcelaron y publicaron nuestras fotos
con trajes de presidiarios en los periódicos de la jungla y advirtieron a toda
la comunidad de nuestro supuesto peligro para los habitantes de la jungla. Luego
de un tiempo nos dieron libertad condicional, volvimos nuestras casas alrededor del lago
pero encontramos que el cerdo se reunió con varios de los animales de la jungla
y pagaron a un grupo de bípedos para que nos casaran e hicieran abrigos de piel
con nosotros, entonces tuvimos que cambiar nuestras identidades y solo nos
dedicamos a trabajar honestamente y a llevar una vida vegetariana para no tener
malos entendidos.
A por cierto de mi amada solo me
quedo el recuerdo, pues ella con la suspicacia que la caracterizaba logro salir
mucho antes de la cárcel se enamoró de un gordo zorro que manejaba un yate y decidió
establecer familia con él, ahora sé que tiene dos hijas que heredaron su belleza
y son su dolor de cabeza, pues también heredaron su picardía y se la pasan
haciendo travesuras en toda la jungla.
Es así que por culpa de una serie
de hechos desafortunados termine siendo llamado lobo feroz…
Me han llamado para protagonizar varias
películas y obras de teatro, pero, mis
quehaceres diarios no lo permiten… he visto otros lobos que intentan asumir mi
personaje pero terminan con la barriga llena de piedras o siendo abrigos de
encopetados bípedos. Y yo refugiado en
mi trabajo y en la escritura de poesías y cuentos me libero de las cadenas que
aquellos que no conocen mi historia.
En conclusión no soy el feroz de la jauría, solo quería tener un detalle con mi abuela, pero como es sabido por todos, nadie sabe que aventura se va a encontrar al salir de su casa.
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